
En una línea de envasado, la carga microbiana es el verdadero enemigo del plazo de validez del producto y de la reputación de la marca. Una vez que la cinta transportadora lleva los productos embalados a la zona de esterilización final, ya no hay margen para errores. Si se omite la dosis adecuada, se corre el riesgo de tener que retirar los productos del mercado. Si se excede la dosis, se desperdicia energía y se acorta la vida útil de la lámpara. Hemos diseñado la lámpara de UV-C de 365 nm para ofrecer un efecto germicida fiable, medible y reproducible.
Lo que realmente importa La lámpara de UV-C de 365 nm actúa sobre los picos de absorción del ADN y el ARN, deteniendo así la reproducción microbiana. Los valores máximos de intensidad no son tan importantes como la stabilitad del rendimiento de la lámpara. Esta unidad mantiene una consistencia espectral en toda la banda de 365 nm, con mínimas variaciones a lo largo de su vida útil. Los revestimientos de cuarzo de alta pureza y los reflectores dicróicos aseguran que la intensidad sea uniforme en todo el área tratada, de modo que cada centímetro cuadrado reciba la misma dosis. Se obtiene una intensidad estable durante más de 5,000 horas, además de un diseño sin ozono que mantiene seguro el aire del lugar de trabajo.
Por qué funciona en las plantas alimentarias En las plantas alimentarias, el ritmo de producción está establecido, por lo que los ciclos de saneamiento deben realizarse entre cada ciclo de producción. El sistema de UV-C de 365 nm logra una eliminación del 99.9% de los microorganismos a las velocidades de producción requeridas, al suministrar la dosis necesaria en milijulios por centímetro cuadrado. Dado que la intensidad permanece predecible, se pueden reducir los tiempos de exposición sin comprometer la seguridad, además de disminuir el consumo de energía y prolongar los intervalos entre cambios de lámparas. El resultado es un control microbiano constante en los envases, las cintas transportadoras y las superficies en contacto con los alimentos, sin residuos químicos.
Detalles clave para que funcione bien La exposición directa es esencial; las sombras pueden afectar negativamente la dosis aplicada. Es necesario mantener una distancia constante entre la lámpara y el objetivo a tratar. Verifique la dosis utilizando un radiómetro calibrado en el plano de trabajo, no en la superficie de la lámpara. La luz de 365 nm es efectiva, pero el UV-C requiere sistemas de protección para garantizar la seguridad de los operadores. Ajuste la lámpara a la geometría del reflector del equipo utilizado; de lo contrario, se desperdiciará energía y habrá zonas con menor intensidad de luz. Planifique también el sistema de enfriamiento y el flujo de aire para mantener la temperatura del revestimiento de la lámpara estable; los ciclos térmicos aceleran la disminución de la intensidad de la luz.